Hace tiempo que estoy espantando luciernagas del espacio de tu sombra. Espacio que resta para la tibia y rumiante rutina de esperar que aparezcas.
Llevo tanto tiempo contigo, sin ti, tejiendo entre tus ojos enredos de versos y arquetipos, metros y sinfonias sin sentido, atolondrado.
Poema, mil poemas! para deshilachar; para buscar en el nudo un apice de oscuridad.
Hace tiempo que estoy descubierto, desnudo de artificios para que tu me elijas. Y esque no se, no se que tanto miras.
Hace mucho espero por ti, armonia inocente de dulzura y olvido. Espanto las luciernagas que inundan el lugar de tu sombra esperando que sin querer, o mal intencionada, resbales en la plazoleta, caigas en el divan y un vestigio mediocre de tu figura espante, sin querer o mal intencionada, el enjambre rosado de luciernas que llena su lugar. Atolondrado el espacio en que no estas.
Poema En Prosa Para Desilachar (Esperandote)
Poema Encarcelado
Con la panza hinchada de estrellas
Y en un rincón los suspiros.
Un tajito de caña
Y otro de embuste.
El sol color mestizo
Y la noche maquillada con
Delicias de aguacate y frutas.
Tulipanes grisáceos y amapola ruin.
Un paraíso sin llaves
Cubierto de hollín.
Con la panza hinchada de lunas
Espera que mata y des-espera.
Un tajito de caña
Ha hecho de la libertad
Puro y cínico embuste.
Afuera
Toda la noche te busque, principiante,
en el andar de la gente, en sus pupilas.
Vi, sin querer, que todo el hedor
que tu sombra había dejado
se esparcía como agua en el jardín.
¡Sorpresa! en la fuente, afuera,
se dibujaba chiquitito tu muslo entre
los aguacates.
Afuera llueve, no es casualidad.
El cielo peca de quebranto
y sus lagrimas de justicieras;
el aguacate de ostentoso
y el jardín de cómplice.
afuera llueve, y no es casualidad
que yo, por el cristal, ruin amigo de lo ajeno,
te mire desnuda pasear entre
mis penas.
Claro de Luna
Claro de luna incrustado en mis pupilas;
Un as de maldad, neblina de pena.
Sigo siendo bello, sigo sonriendo
Y sufro de silencio porque el ruido me dejó,
Se fue y no volvió.
Claro de luna, agua con viruta.
Trocitos de odio hundiéndome en el mar.
Remo, marinero, rema.
Un racimo de flores moviendo el espesor;
Un mar de antigüedades
Con marea de nostalgia.
Abrigó a mi cinismo
Con mi piel de escarcha.
Claro de luna, Espejo de mar.
Claro de luna y mi llanto de cristal.
Brillo
Ay, sinsonte que canta.
Loca mañana de amor encorazada
en resplandores de barniz y brea.
Brillo locuaz que se asoma
bajo el escote del altar que tiene el sol
y se esconde volquetero
en la cintura del mar, un huracán.
Hay una luna que escinde
en el cráneo azul del horizonte,
con sus ojos de bronce,
una herida, atroz letargo de musa.

Brillo, un ciclón de chispas
que espantan de si mismas
el augurio de la noche,
ese corte de luna en medio sus ojos.
Colores (Concursante certamen internacional de poesia cafe poetico)
Todo en matices, todo en colores.
Tránsito embutido de luces y penumbras.
Todo matices,
sombras, destellos, luz, oscuridad.
Todo colores,
mar celeste, cóctel de rosas violetas,
hundido en el desagüe verdoso de lo real.
Todo matices,
siluetas que fornican con luz,
pariendo, entre colores, sombras sin sabor,
sin color, puro matiz.
Todo colores,
un trato de alquimia, nace del vació,
un fleco colorido, mezcla de selva y ciudad.
Arcoiris fileteado pregonando
indios que danzan torno al sol
persiguiendo sus reflejos.
Todo matices, todo color,
lugar que prende en su
vientre, el vaivén del universo.
Un pedazo de angustia
Mis tripas hinchadas con vacío,
silencio áspero coqueteándole a mi ser.
Una mezcla de anís y caña
se ha infiltrado en el diván.
Siento tu falta de luz.
Me falta tu presencia.
Un pedazo de angustia escondido en el zaguán.
Incinerado atavío de ojos cristal.
El asco y la luna se conjuraron
En este momento infernal
Y busco tu sombra
(al menos un vestigio)
que se siente conmigo en la antesala
a tomar el té.
Siento tu falta de melodía.
Hace falta un trozo de mí,
Un pedazo de mi angustia que ha huido de ti.
Quedo enloquecido.
Me pierdo en tu nombre y en tu astro.
Quedo prendido en tu silueta
O en ti (puro vestigio) y
Me doy a las cenizas de nosotros
Como un juguete de papel
Que arde de inanición
Pues un cerillo de angustia
Se ha entrometido entre los dos.
Lo divino en mí (yo en lo divino)
Porque no encuentro en mi ser una pizca de luz sin tu brío.
Porque en mis entrañas esta escrito un soneto
De cielo y vida que tiene en él tu nombre.
Porque me has hecho verbo,
Participe de tu sueño, de tu amor y el universo.
Porque en ti esta mi cruz, mi camino,
Y tus manos me han constituido tu juguete favorito.
Ya no hay en mi cuerpo, ni en mi ser,
Un solo centímetro, o espacio, que no concluya en ti.
Porque has escondido en mis extrañas el misterio de ti mismo;
El breve olvido que has construido
Es como manjar que transforma mi cuerpo, mi ser entero.
Ya no queda en mí,
Ni un lugar lleno donde tu nada no se haga evidente
Y donde mi naturaleza no se vea miserable;
Porque tu me has dado un nombre:
Hijo, ciudadano de tu reino, manifiesto de tu tez.
Porque soy olvido e infinito:
La eternidad encarnada en mí
Trascendiendo la realidad y su veneno.
Me has llevado a tus campos,
Hasta lo más torrencial y perpetuo de tu rostro:
Paz, nuestro tan perdido sin-sentido que le pertenece únicamente al infinito.
Porque no soy sino color
Que tu has construido y has hecho vida;
Porque no soy sino luz que has usado para pintar un sueño.
Porque yo soy tu y tu eres en mi… y el olvido, el olvido….
Ya no hay en mi cuerpo, ni en mi ser,
Un centímetro o un espacio que no comience en ti.
Fiesta de amor
Seamos fiesta.
Cantaleta de flores.
Un jardín de acordes mezclados
Con sobria algarabía;
Lúdicos besos de eternidad en cada pliegue de piel,
Etéreo son que agita el pálpito:
Y seamos murga y fantasía,
Un galpón de color y rumba.
Bebamos, oh sublime alegría,
Mezcal de besos, percusión de nuestro idilio;
Y caricias, ponche que enjugará nuestros suspiros,
Un cometa fugaz que viene y va.
Fiesta de luz y ritmo.
Burbujas de mar ancladas en el horizonte,
Tropical tugurio de tu presencia.
Burbujas que miran desde lejos,
Descontrol y armonía,
Carnaval de colores rompiendo con la soledad.
Y viene borracho de frenesí,
El infinito, agitando sus cinturas milenarias,
Estremeciendo al silencio,
Juntándose contigo, mi amante y amiga,
Júbilo y locura, todos se han perdido en tu figura.
Llueve rumba, y fruta,
Zamba de fuego que arde entre nosotros.
Llueven flores de infinitos colores,
Llueven lágrimas de infinitos sabores,
Hoy llueve fiesta:
Tu y yo. El infinito, y todos nosotros.
Olvido
Cuando nadie me recuerde comenzará mi vida:
Soy, en la humanidad, el principio de lo mas temible;
La máscara que eligió lo trascendente para
Maquillarse de hombre.
Soy un poema que camina,
Un verso que no lleva tinta,
Una estrofa agonizante, pura lluvia y licor de ninfas.
Soy olvido, porque nadie me recuerda.




