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Amor de a Uno

Amor:
Me enseñaste a volar,
Me enseñaste a soñar

Tan poca es la vida que me queda y
Tan poco el amor que me diste.

No tengo remedio, al fin de ti estoy perdido.

Veo las estrellas, te veo.

El césped halagüeño,
Susurrando inconcluso tú nombre,
Ha seducido lo incompleto
Y te ha atado en mis entrañas,
Sabor de miel y sangre…
Rosado idilio el que nos une.

Bésame, profecía de un adiós,
Y piérdeme entre el muslo de tu frontera
Y entre el péndulo de un amor
Tan tristemente correspondido
Y un beso con sabor olvido.

Ha muerto un poeta (poema autobiografico)

Trajeron en sus manos
una cuna colmada de penas.

Allá lloraba un niño
con las manos rotas
de tanto golpear;
Y se fue en el horizonte,
hundido en pánico y sangre,
un suspiro aclichetado
de dolor e insanía.

Nadie preguntó que pasa.

Lo vieron asfixiarse en vómito
de flores y nadie estiró la mano.

Hace frio en la liturgia
porque el marmol llora.

Todos tus cristos miraron
un juglar que se moría.
Nadie dijo nada,
y nos trajeron, imbéciles,
una cuna y un cadaver
llenos de penas y flores retorcidas.

Poemas Sonambulos (Combo completo, agrandado, Mc Cafeina)

Hace tiempo que te miro,
Y no sé si es casualidad,
Este pálpito menguante, fruto de ti;

Hace tiempo que vengo menguando,
Por luz, y por casualidad,
Para mirarte, mal habido, ese hábito de no encontrarte.

3338

—-

Es esta noche, la cruel melancolía,
Que llueve un mar de antojos,
Y por no ser acostumbrado a ti,
Me pierdo bajo la luz de mis para-aguas.

Y de todas maneras,
Soy perezoso y poco común,
Pero aun así te quiero, azul, como la lluvia
Y como la primavera.

La, la, la, mi melancolía que tiene en sí su ritmo.
La, la, la, una balada para menguar y descansar.

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Y ando inventando cicatrices
Y marcas y hazañas
Y luces y esquizofrenias

Y ando inventándome universos de patologías
Para huir de ti, de mi, de este precioso sol de ser nosotros.

Y yo que ando,
Porque no puedo volar,
Me invento mundos,
Sólo para jugar a estar contigo,
Y en invierno y en primavera,
Menta que se ha vendido al chocolate,
Late fortuito el estribillo.

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Y es por ti, pero sin ti,
Que la poesía existe y es altiva.

Cuánto más, de este mugroso llanto,
He de gozar para alcanzarte
Sin causarte espasmos.

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Cuelga tu chaqueta,
Tus lirios y violetas,
Que hoy sólo en jazmines dormiremos
Este azar de estar encontrados y perdidos.

Cuelga tus ríos y montañas
La campera de tus crisis
Que por hoy, ¡sólo por hoy!
Tu y yo nos veremos en el parque,
Bajo la lluvia, con las estrellas,
Con los árboles, los peces, la laguna,
El dolor y un solo amor.

Cuélgate tú misma,
Con olor a fruta y luciérnagas
Deja así un rastro, tu figura.

3

un trozo de vidrio
se cayó en la mitad de este vicio.
Yo te miré rezagado
Rendido a ser por ti lo que veo y jamás seré.

Y yo que ando silbando amor
Al universo y la selva de mármol y alcohol
Me pierdo en tu espesura de cristal
Congelado en tu transparencia,
Celeste hito que te construí.

0378

Y es una voz del mas allá
Que viene en armonía entristecida.

Una voz de por aquí
Que tiene luz de algarabía.

Nadie me dijo, nadie me instruyó,
Cómo sé quien ser sin tenerte cerca y
Y, y, y, como te debo querer,
Si, cual licor, bebí tanto de ti
Hasta perder toda razón de querer (cliché de recorte retórico).

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Pasan los días más grandes que las horas.
Minutos que atropellan individuos.

Yo no pienso en el sol
No sé nada del mar
Y de la lluvia sé que es amor

Pasan, sin contar, los segundos,
Fulminantes, seguros y maduros,
Como una guillotina de destinos,

Pasan ebrios de gravedad,
Cabeza y razón del presente
Mueren descuartizadas.

pic_13

Y nos haremos amigos
Como reyes que se han caído
Reyes que bufonean con su espanto,
Reyes patéticos de lo inmensionable
De lo innombrable de lo inimaginable.

Porque tu y yo, esta noche,
Somos aire purpúreo de flores
Somos silencio de enamorados,
Y elocuencia retórica.

Porque tu y yo, esta infinita madrugada,
Seremos diamantes abiertos de par en par,
Luciérnagas de hierba, plenario de lo eterno.

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Soy yo
o es el universo

Soy yo el que ha visto en el barrio
un olor a verano pasearse descarado

Soy yo
O es el universo
Que miro estrellas caer en el horizonte,
Astros de azúcar que caen cerca de tu pieza
Soles de de malvaviscos que nos miran desde el mar.

Soy yo
O es el universo
Que hoy y siempre llueven flores,
Cántaros de flores
Que mueren sedadas de amor
Por no tener floreros.

07

Estridente,
Que siniestro y cómico
Ver entre las nubes
Un sonido de guitarra
Que se quiebra entre montañas.

Y cómo gimen las melodías
Que se deslizan entre icebergs
Con calor austral
Y trocitos de nieve color a rosa de mar.

Y cómo cantan las cimas
Victoriosas y salvajes,
Rompiendo entre gritos
Cánticos de nubes, llanto de un cielo
En que no estas.

Y cómo llora el mundo entero
Si duermes o escampas
Ese mar de manjar que es él girando
Entorno ti.

Dark Art Wallpapers 08

Búscote llorando
Cual el suelo sucio de cemento
Se ha olvidado del verdor de estar vivo.

Y en la cima de ti
Una marca, infinito ombligo,
Se tragó lo mejor de este idilio.

Búscote llorando
Por el viento y sus manos
Para ver entre sus uñas
Vestigios de tus labios.

lips

Poema Encarcelado

3338 (4)

Con la panza hinchada de estrellas
Y en un rincón los suspiros.
Un tajito de caña
Y otro de embuste.

El sol color mestizo
Y la noche maquillada con
Delicias de aguacate y frutas.

Tulipanes grisáceos y amapola ruin.
Un paraíso sin llaves
Cubierto de hollín.

Con la panza hinchada de lunas
Espera que mata y des-espera.
Un tajito de caña
Ha hecho de la libertad
Puro y cínico embuste.

Brillo

Ay, sinsonte que canta.
Loca mañana de amor encorazada
en resplandores de barniz y brea.

Brillo locuaz que se asoma
bajo el escote del altar que tiene el sol
y se esconde volquetero
en la cintura del mar, un huracán.

Hay una luna que escinde
en el cráneo azul del horizonte,
con sus ojos de bronce,
una herida, atroz letargo de musa.
City Night Scenes Wallpapers 01
Brillo, un ciclón de chispas
que espantan de si mismas
el augurio de la noche,
ese corte de luna en medio sus ojos.

Colores (Concursante certamen internacional de poesia cafe poetico)

City Night Scenes Wallpapers 03

Todo en matices, todo en colores.
Tránsito embutido de luces y penumbras.

Todo matices,
sombras, destellos, luz, oscuridad.

Todo colores,
mar celeste, cóctel de rosas violetas,
hundido en el desagüe verdoso de lo real.

Todo matices,
siluetas que fornican con luz,
pariendo, entre colores, sombras sin sabor,
sin color, puro matiz.

Todo colores,
un trato de alquimia, nace del vació,
un fleco colorido, mezcla de selva y ciudad.
Arcoiris fileteado pregonando
indios que danzan torno al sol
persiguiendo sus reflejos.

Todo matices, todo color,
lugar que prende en su
vientre, el vaivén del universo.

Beso

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La luna se ilumino en los ojos que no ven.
Sus ojos rojos se acercaban.
Melodiosos cantos sonaban en lo alto; y
Gritos de esperanza se escuchaban
Desde el planeta más humano.

Orgías de alegrías y orgasmos de amor
Resonaban en los ojos de ese que no ve
Y persigue su verdad al tacto mas regalado:
Su beso. Se escondía entre ya
Insinuadas caricias de
Igual percepción y ciego amor;
Fijábanse palabras en la humedad salpicada
De un beso escondido
En los ojos que no ven y el
Corazón acostumbrado a sentir
Por la costumbre inventada,
Y tan anhelada, de sentirse
Ganador en el juego inverosímil
Del ciego y loco amor.

Olas de saliva fluyen en el
Mar de lenguas que se sienten casi
Satisfechas de tanto querer.

Tanto quiere al mar que se acaricia
Refugiado en el sello de dos bocas
Promotoras del ensueño de besar
¡Miserable tacto que regala tanto!
Galardona hasta al mas despreciado con
Tremendo tacto, tacto tan regalado.

Obsoleto el tiempo mira como el mar
Palpita, el mar acaricia y
Secuestra el sentimiento y lo encierra en sus
Dominios, aquellos dominios sellados por
Amor y los labios que juguetean en el
Frió y caluroso acto de amar.
Sensibles y ciegas personas besan
Temerosos a que el mundo se termine
Frenan el tiempo y se burlan de sus ya
Olvidadas mañas y trampas.

Morirían después de un beso
Después de ya haberse querido tanto.

Veinte años

Hace, en el mar, frió
Y tiemblan en el cielo tus manos
Ahorcadas en estrellas, la noche oscura.

No sé cuanto tiempo me tomó
Hace cuanto que te ríes de mí,
Hace cuanto que me extrañas,
¿Hace cuanto me quieres?

Y soñé un viejo caserón
Con alpaca y fuego:
Ardía en él tu recuerdo,
Con ríos de agua viva, tu amor
Sin ningún remedio
Me despedía.

Veinte años hace que te fuiste.

Aun siendo tan viejo
Siendo tan altivo y pícaro,
Vana moda, boga del olvido,
Que en sus prendas
De vanguardia nos envuelve
Sátiros, sordos y dormidos.

Veinte años hace que te fuiste
Y yo recuerdo apenas tu capa,
Y yo recuerdo apenas tu olfato
Tus anillos, tu barba, siniestro bisutero.

Hace, en el mar, tu silueta:
Multitudes de burbujas te dibujan en la orilla
Con color arcoiris y barba parda,
Azulosa ¡fresca! la memoria de tus besos,
Oriundo de tu cama viejo
Perezoso y holgazán.
(¿Hace cuanto que me quieres?)

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Veinte años hace que te fuiste.
Yo sólo… ya no te recuerdo.

El panfleto de Natalia

Susúrrame tu encanto mujer de madrugada;
Piérdeme encincelando tu figura
Toda la noche que está loca, que está absorta;
Échame al óxido, al olvido de tu cuerpo
Y reponme en la mañana con olor a faldas,
Con olor a ternura y piernas, olor de mariposa bicolor.

Recuerda, Natalia, este verso empapado de tu lustre,
La fe que tiene tu ausencia, el espécimen que olvidamos
De nuestro antiguo redil, nuestro amorío.
Recuerda, Natalia, recuerda este día
Porque hoy encontraré el esperma de nosotros,
Hoy me taparé con el flagelo complaciente de verte allí,
Mirándome sedienta, con el rostro de virgen;
Y te fingiré, te conoceré, solo por hoy y nunca más.

Susúrrame Natalia. Susúrrame el cinismo de nosotros dos,
Nosotros dos que olvidamos todo y pretendemos que el invierno no pasó;
Como cuando ya no estabas, cuando encontré con quien jugar;
Como cuando llovían pezones encantados en el verano de ti,
Como cuando te encontré…
Y escampó todo el encanto… llegaste tú, mi principio, mi final.

Viene todo envuelto en cinismo, incluso tú misma, tú y tú, solamente tú.

Nunca tuve vergüenza de tocarte,
No tuve vergüenza de tu nombre, de tus piernas.
Tu seno ya dejó de ser tímido y se prestó entero a mi delirio.

Ay calla Natalia, calla.
¿Hasta cuando lamentaré haberte encontrado?
Por aquí y por allá llevas en ti misma la esencia de toda quimera,
Llevas en ti misma orgías bacanales maquilladas carmesí;
Todo encerrado en ti misma,
Sellado en la envoltura, el corset, que alguno como yo –no yo-,
Compró para ti, de dulce pecado, dulce psicotropía que tiene tu piel.

Y hela ahí, con vestido de mujer
Cara de niña, voz de señora y piernas de acompañante;
Se ha ceñido en el pecho el frívolo enojo con el que seduce
Y en cada línea esconde ella un verso,
Se armó con inocencia que es fácil de evadir,
Lleva encapuchada toda su experiencia,
Lista para matar, para alimentarse de sexo
Y emborrachar al su pobre marioneta con olor a piernas
¡olor de mariposa bicolor!

Hela ahí, lista para quitarme todo ¡hasta el corazón!

¡Susúrrame Natalia!
Recuérdame tu nombre toda la noche
Y quítame los anteojos, desvísteme el pudor
-¡no, no tengo vergüenza, no de ti!-
Y mátame, mátame otra vez.

Susúrrame Natalia, dime otra vez tu nombre.

Tú, tú y solamente tú

Trino

Yo:
Quiero darte un beso, ¿puedo?

Ella:
Desierto árido de furia se entrepuso entre nosotros
Ahí va él, jugando y mintiéndose de día
Como cuando éramos pequeños ¿me recuerdas?

El:
Nadie, nadie que te dé un beso
Nadie que te piense, nadie que te quiera
Ay, como cuando éramos pequeños ¿lo recuerdas?

Yo:
Desdén de miel, ¿o de café?
Cuando pienso en los rebollos que mueren
Como cuando crecimos y te fuiste ¿recuerdas?

Días que no son días, parecen días, son horas

Todo mezclado con azúcar, azúcar de su piel
Servido en la cintura del azar
Mezclado con esquizofrenia y alcohol
Y todo sabe a gloria, todo sabe eso.

Ella:
Qué empecinados estamos con lo fortuito
Hoy hasta lo miramos como si fuese algo semejante a un cóctel
Y le atribuimos sabor y esencia, como a la gloria.

Yo:
Quiero darte un beso, ¿puedo?

No hay silencio más malévolo que el vacío

El:
Y quiso entretenerse con cócteles
Y con tactos y con palabras.

Ella:
No hay embriaguez más austera que la que causa tu piel

El:
Un desierto de ojos nos separó
Y nos olvidamos ¿lo recuerdas?

Yo:
Días que fueron días, parecían horas, eran días
Yo no creo en el tiempo, tampoco en los días.

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