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Taciturno

feeling_of_isolation

Mar de luz.
Timidez apresurada, ligera
Como cruces de algodón
Que brotan
De mis hombros, luz cristal, vida.

Taciturno como espinas,
Que se encubren en tus alas
Calladito, azafrán
Y agua de coco fermentada.

Tibio silencio cebado
En tus labios.
Taciturno como un verso.

Taciturna madrugada
De alquimia en el océano.
Y juega mi merced con el aire
Borracho de polvo
De sal y vapor.

Ojos emburbujados
Avispan el dolor.

Taciturno como un adiós
Oleado en tu labios,
Seco en el firmamento, mi fin.

Lágrimas de tinta
Se escriben con olor chanel
Con olor a ron y tabaco.

Taciturno, como el fin,
Silencioso…
De melancolía atroz
Locuaz invención de tu llanto
Como cruces de felpa
Rasguñándome la espalda,
La vida.

Taciturno como yo, el vino.

Tú: Divague de mi ensueño I (ojos)

Busqué, busqué… nunca te vi, nunca te encontré.

Encontré tus ojos:

Grandes y lucidos me miraban muchas veces y otras solo me perdían. Algunas noches, también algunos días, me desquiciaban. Me miraban altanerísimos y después, como si nada, se olvidaban de mí.

Hay que estar loco, para pretender que tantas veces te he visto y no te conozco; o pretender que me has visto cuando aun no te he identificado.

Sé que son verdes, también azules, también negros y también tienen color a miel. Sé que vagan por ahí, sin siquiera preguntar al mundo si tienen derecho a andar, o mirar…, qué sé yo.

Los he visto tantas veces que no sabría enumerarlas, pero sé (y tengo la certeza de) que ellos me han visto y me han criticado.

Ay, cómo me gustan tus ojos, si pudiera enclaustrarlos en un solo rostro, cómo te quisiera oh mujer.

¡No!

Hay que estar loco para enamorarse, hay que estar loco para olvidarte, hay que estar loco para pretender que los he visto siendo yo tan ciego.

Encontré tus ojos, me faltas tú.