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Al Dolor

A ver siniestro corazón
Con tus manos y rigor,
Fríos tímpanos de sol
Comiéndose mi ser hasta el cansancio;

¿Alguna vez te dije,
neblina de alquimia,
un torbellino de embrujos
mezquinos y sin voz?

No te culpo, oh siniestro corazón,
La necesidad nos ha atado.
Todos ¡Todos! Hemos muerto
Henchidos de placer y ensueño,
Igual que los artistas,
Holgazana camaradería.

A ver siniestra soledad
Saliva de lo obtuso.
No sólo quimera, también fuiste
Tugurio.

A ver oh torpe lagrimón
Burla de miel y felpa
Sarna incandescente de fin y demasía.

A ver dolor,
¡Por fin tu luz ilustre!

A ver maldito crujir de dientes,
Dime pues burdo asesino;
A ver dolor, a ver quien eres,
Tócame la frente y dime qué quieres.

Poema en Prosa para Tu Ausencia

Darte una flor, seña de este amor.
No me olvides si me voy, si lo haces aun las cenizas de mi amor se habrán volado con la brisa de tu adiós. ¿Cuántas veces habré callado que te amo? Y ¿cuántas me esconderé en este silencio cristiano que poco tiene que ver conmigo.
Llama si quieres recordar que soy de ti; Llama si quieres olvidar, no dudes, me tienes ya perdido en el silencio y en tu recuerdo. …….. Y, ay, tú que no sabes cómo me gusta estar contra la elocuencia de tu ausencia.

Perdiendote

He aquí una flor amordazada en el metal,
He aquí el sentimiento atado a la distancia.

Este es el espacio que concluye en sentimientos,
Esta distancia que carcome mis alientos.

Aquí te explico lo que siento:
Que la soledad me esta atada
Como la luna a tu espalda, fin.

Este es tu espacio, tu hallazgo;
Esta es tu aventura, mi tortura;
Este es mi pensamiento,
Un sentimiento…

Te digo, suspiro,
Que el viento juzgue mis sentimientos
Que él me coma si
Te quiero;
Que él me rompa si alguna vez
Te pierdo.

Ha muerto un poeta (poema autobiografico)

Trajeron en sus manos
una cuna colmada de penas.

Allá lloraba un niño
con las manos rotas
de tanto golpear;
Y se fue en el horizonte,
hundido en pánico y sangre,
un suspiro aclichetado
de dolor e insanía.

Nadie preguntó que pasa.

Lo vieron asfixiarse en vómito
de flores y nadie estiró la mano.

Hace frio en la liturgia
porque el marmol llora.

Todos tus cristos miraron
un juglar que se moría.
Nadie dijo nada,
y nos trajeron, imbéciles,
una cuna y un cadaver
llenos de penas y flores retorcidas.

Eres Solo Tú

Tu mundo es el dolor y el amor;
Tu eres un escrito, mi memoria,
esquirla que me ha hecho vivir…
Morir de tanto pensar en ti.

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Poesía furiosa (Imperialismo)

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Mezquino sistema.
Un sólo camino circundante,
Astro animal de lo olvidado.
Nadie es, en su seno, ni en su sien
Digno de ser orgullo o equidad.

Quién te diera nombre
Fútil psicópata de sueños.
Todos mis intentos,
Diatribas con tu naturaleza,
Rezongan contra ti
Esa puerca letanía.

Eres salvaje.
Animal que devora hombres.
Maldito, oh sistema asesino,
Ninguno de mis dedos te señalan,
Inmunda toda tu pluralidad,
Semblante y testigo de tu debilidad.

Pobre el hombre que te tome.
Olvídese ¡Jamás será conforme!
Un sequito de imbéciles
Siguiendo tu posta,
Nadie ¡nadie! Es en ti
Temible por su juicio.

En tu caverna nos escondes
Con tu milicia policial,
Con tus lazos lascivos
El licor de todo engaño.

Dios, eres, del esteriotipo.
Siento energúmeno tu delirio
Y huyo ¡huyo! De tus ojos
Horizonte macabro de brillo y papel de pasto.

Lloro tu poder,
¡Oh sistema genocida!
Hasta donde me ha arrastrado
La ola de tus brazos.

Maldito tú, sistema de manos,
Que por hoy y mañana
Me has atado a tu parto.

Mezcal de ti

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Un carbón de luz
Merma en tus labios.
A muerto incandescente,
Frío de pecado.

Tribal aliento
Reserva de luz y fuego.
Soy mezcal de ti
Quizás alcohol de tus recuerdos
O alguna ceniza,
Moribunda,
Influenciada de pasado.

No creo en el olvido
Y he muerto emborrachado.

Alguien, un poeta,
Sin querer me dijo:
“todos los colores
Quieren ser ninguno;
Pudiendo ser blanco
Prefieren siempre primero ser azul.”

Esto soy yo:
Un mezcal de ti,
Un obstáculo de piedras
Cruzándose a tu lado,
Y yo siendo poeta
Quise primero ser un sabio.

Poema En Prosa Para Desilachar (Esperandote)

Hace tiempo que estoy espantando luciernagas del espacio de tu sombra. Espacio que resta para la tibia y rumiante rutina de esperar que aparezcas.
Llevo tanto tiempo contigo, sin ti, tejiendo entre tus ojos enredos de versos y arquetipos, metros y sinfonias sin sentido, atolondrado.
Poema, mil poemas! para deshilachar; para buscar en el nudo un apice de oscuridad.
Hace tiempo que estoy descubierto, desnudo de artificios para que tu me elijas. Y esque no se, no se que tanto miras.
Hace mucho espero por ti, armonia inocente de dulzura y olvido. Espanto las luciernagas que inundan el lugar de tu sombra esperando que sin querer, o mal intencionada, resbales en la plazoleta, caigas en el divan y un vestigio mediocre de tu figura espante, sin querer o mal intencionada, el enjambre rosado de luciernas que llena su lugar. Atolondrado el espacio en que no estas.

Afuera

Toda la noche te busque, principiante,
en el andar de la gente, en sus pupilas.

Vi, sin querer, que todo el hedor
que tu sombra había dejado
se esparcía como agua en el jardín.

¡Sorpresa! en la fuente, afuera,
se dibujaba chiquitito tu muslo entre
los aguacates.

Afuera llueve, no es casualidad.
El cielo peca de quebranto
y sus lagrimas de justicieras;
el aguacate de ostentoso
y el jardín de cómplice.

afuera llueve, y no es casualidad
que yo, por el cristal, ruin amigo de lo ajeno,
te mire desnuda pasear entre
mis penas.  

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Un pedazo de angustia

3338-1Mis tripas hinchadas con vacío,
silencio áspero coqueteándole a mi ser.
Una mezcla de anís y caña
se ha infiltrado en el diván.

Siento tu falta de luz.

Me falta tu presencia.
Un pedazo de angustia escondido en el zaguán.

Incinerado atavío de ojos cristal.
El asco y la luna se conjuraron
En este momento infernal
Y busco tu sombra
(al menos un vestigio)
que se siente conmigo en la antesala
a tomar el té.

Siento tu falta de melodía.

Hace falta un trozo de mí,
Un pedazo de mi angustia que ha huido de ti.

Quedo enloquecido.
Me pierdo en tu nombre y en tu astro.
Quedo prendido en tu silueta
O en ti (puro vestigio) y
Me doy a las cenizas de nosotros
Como un juguete de papel
Que arde de inanición
Pues un cerillo de angustia
Se ha entrometido entre los dos.

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