Ha muerto un poeta (poema autobiografico)

Trajeron en sus manos
una cuna colmada de penas.

Allá lloraba un niño
con las manos rotas
de tanto golpear;
Y se fue en el horizonte,
hundido en pánico y sangre,
un suspiro aclichetado
de dolor e insanía.

Nadie preguntó que pasa.

Lo vieron asfixiarse en vómito
de flores y nadie estiró la mano.

Hace frio en la liturgia
porque el marmol llora.

Todos tus cristos miraron
un juglar que se moría.
Nadie dijo nada,
y nos trajeron, imbéciles,
una cuna y un cadaver
llenos de penas y flores retorcidas.

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