Porque no encuentro en mi ser una pizca de luz sin tu brío.
Porque en mis entrañas esta escrito un soneto
De cielo y vida que tiene en él tu nombre.
Porque me has hecho verbo,
Participe de tu sueño, de tu amor y el universo.
Porque en ti esta mi cruz, mi camino,
Y tus manos me han constituido tu juguete favorito.
Ya no hay en mi cuerpo, ni en mi ser,
Un solo centímetro, o espacio, que no concluya en ti.
Porque has escondido en mis extrañas el misterio de ti mismo;
El breve olvido que has construido
Es como manjar que transforma mi cuerpo, mi ser entero.
Ya no queda en mí,
Ni un lugar lleno donde tu nada no se haga evidente
Y donde mi naturaleza no se vea miserable;
Porque tu me has dado un nombre:
Hijo, ciudadano de tu reino, manifiesto de tu tez.
Porque soy olvido e infinito:
La eternidad encarnada en mí
Trascendiendo la realidad y su veneno.
Me has llevado a tus campos,
Hasta lo más torrencial y perpetuo de tu rostro:
Paz, nuestro tan perdido sin-sentido que le pertenece únicamente al infinito.
Porque no soy sino color
Que tu has construido y has hecho vida;
Porque no soy sino luz que has usado para pintar un sueño.
Porque yo soy tu y tu eres en mi… y el olvido, el olvido….
Ya no hay en mi cuerpo, ni en mi ser,
Un centímetro o un espacio que no comience en ti.