Archivar paraSeptiembre, 2008

Cuarzo

Así llovía luz en
Sus ojos. Luz y agua
Caían rompiendo el circo
Que predicaban sus manos.

Nadie lo vio, nadie lo escuchó;
Nadie nunca supo de su gusto
Que en las noches se vestía
De velos ornamentales
Y con chispas piedrosas
De minas y lujo.
Rubios adornos. Oro en sus ojos,
Almendras que se esconden
Por puro capricho;
Geografía que no conoció
El nombre de su frente
O se olvido de él;
Todo valle que en ella rompía luz,
Mazmorra de cristal,
Silencio de sombras
Jubilosas y altaneras.
¡Otredad que brilla todo muerto
Que reside en uno mismo!

Una tormenta de luz
Destruyéndose en su tacto,

Cristal lustroso y roto.
Violento animal
Silencioso y bruto,
Mezclado en esencia azabache
Sin trono, sin reino.
¡Maldito silencio!
¡Maldita brutez!
Nada que dispute su imperio:
Color y matiz que se juntan en vida.

Toda luz se quiebra, se va….
¡pura injusticia de su tacto!

Piedra con lustre adquirido.
Fingido y mentiroso lujo.
Júbilo su poderío.
Salvaje imperio que asesina.
Júbilo su poderío
¡Viva el imperio del hastío!
brillante imperio de ruido y olvido.

Fin del Banquete

¿En qué tengo que poner el ojo?
Facilidad irreprochable la de sentirse amado

Insinuante capricho de merecer lo que no hay;
Palpando a tientas lo que otros tienen sin pensar el más sin-sentido detalle que
Acaricia, roza, ama y olvida,
Como la brisa, el mar…. La arena, la vida entera.

Más que sencillo, ¡fácil!
Lo más sensible, lo más terrible, milagro.
¿O será falta de percepción?

“Quien no te conozca que te compre”
No, yo no amor, yo ya tuve tanto de ti:
Bonito olvido el que sin querer dejaste,
Qué lindo estrago de histeria, qué lindo dolor.

Reí la luz de tu sonrisa con el mismo encanto que
Tu misma reíste el milagro de nuestro adiós.
Y te incendiaste en odio, por no decir locura.
Odio y desenfreno, olvido maligno y frío.

Libre escándalo de morir
Juntando todas las piezas del terror que tu regaste
Histérica de amor, histérica de ti misma.

Gritan ¡gritan!
Viva lucidez de ángeles
Que gritan, ya no estás, te fuiste.
Un centímetro de tu cintura quedó para
Sentir, para jugar a que
Detrás de él yace el sin-fin de tu espalda,
Zaguán que conduce a la gloria.

La misma locura que te perdió
La misma muerte que te llevó
Cubierta en lienzo y pintura.
Hubiese sido milagro que yo te pinte
Untando en ti, el mismo encanto,
Todo el color que tiene un muerto.

All rights reserved by Karezoid, this picture belongs to him.

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Pronto moriré yo también
Servido en plato tendido, la muerte comerá de mí.
Huiré al fin de esta prisión que tu misma me hiciste
Durante el banquete de nuestro amorío;
Era todo milagro, era todo tan fácil.
Insinuante ¡irreprochable! Capricho de merecer lo que no hay;
Obstinado olvido que no sabe de silencio
Nada queda ya, excepto un centímetro de tu cintura.