Hay luz. Luz allá en el alba.
Tirotean los sapos el hilo de la audacia
Y brilla en lo alto la aurora magulladora
Besando cada rostro, cada objeto.
Canta Lazarillo, canta él.
Canta también Julieta con el velo de viuda.
Y saltan las partículas de un nuevo día,
La partitura del infinito que ha visto su canción.
Yo no tengo nombre, apenas tengo patria
Y vengo desde allá, muy allá
Para jugar, cantar, bailar y soñar.
Tirotean los sapos el hilo de la audacia
Y en el péndulo yace perdido el secreto de la vida,
Amor, sublime amor, mi encanto, mi pecado.
Canta Sol, canta ella
Canta también Ricardo con arpegio de melancolía.
Y se agrupan versos de un nuevo futuro,
El poemario del infinito que ha visto lo eterno.
Yo no tengo cuerpo, apenas tengo familia
Y vengo desde aquí, muy aquí
Para olvidar, llorar y sonreír, ¡vivir!
Hay luz. Luz en el alba.
El crepúsculo que avanza, como el tiempo
-¿existe el tiempo?-; y tirita el día
en el zaguán de marzo, abril, mayo, junio…
Y ya no estoy, me voy.
Y canto, canto, canto.
Asfixiado de gozo y vida,
Partituras, música, versos y poesía
Todo mezclado nos hacen milagro.
No hay ciudad, no hay ciencia,
No hay lujo y tampoco vida
Solo nos quedan sonrisas, nos queda alegría
Y mucha, muchísima poesía.

david dicho:
on Agosto 14, 2008 at 12:13 am
que musical ,,,,,,,,,,,,,, que lindo, que belleza …