El panfleto de Natalia

Susúrrame tu encanto mujer de madrugada;
Piérdeme encincelando tu figura
Toda la noche que está loca, que está absorta;
Échame al óxido, al olvido de tu cuerpo
Y reponme en la mañana con olor a faldas,
Con olor a ternura y piernas, olor de mariposa bicolor.

Recuerda, Natalia, este verso empapado de tu lustre,
La fe que tiene tu ausencia, el espécimen que olvidamos
De nuestro antiguo redil, nuestro amorío.
Recuerda, Natalia, recuerda este día
Porque hoy encontraré el esperma de nosotros,
Hoy me taparé con el flagelo complaciente de verte allí,
Mirándome sedienta, con el rostro de virgen;
Y te fingiré, te conoceré, solo por hoy y nunca más.

Susúrrame Natalia. Susúrrame el cinismo de nosotros dos,
Nosotros dos que olvidamos todo y pretendemos que el invierno no pasó;
Como cuando ya no estabas, cuando encontré con quien jugar;
Como cuando llovían pezones encantados en el verano de ti,
Como cuando te encontré…
Y escampó todo el encanto… llegaste tú, mi principio, mi final.

Viene todo envuelto en cinismo, incluso tú misma, tú y tú, solamente tú.

Nunca tuve vergüenza de tocarte,
No tuve vergüenza de tu nombre, de tus piernas.
Tu seno ya dejó de ser tímido y se prestó entero a mi delirio.

Ay calla Natalia, calla.
¿Hasta cuando lamentaré haberte encontrado?
Por aquí y por allá llevas en ti misma la esencia de toda quimera,
Llevas en ti misma orgías bacanales maquilladas carmesí;
Todo encerrado en ti misma,
Sellado en la envoltura, el corset, que alguno como yo –no yo-,
Compró para ti, de dulce pecado, dulce psicotropía que tiene tu piel.

Y hela ahí, con vestido de mujer
Cara de niña, voz de señora y piernas de acompañante;
Se ha ceñido en el pecho el frívolo enojo con el que seduce
Y en cada línea esconde ella un verso,
Se armó con inocencia que es fácil de evadir,
Lleva encapuchada toda su experiencia,
Lista para matar, para alimentarse de sexo
Y emborrachar al su pobre marioneta con olor a piernas
¡olor de mariposa bicolor!

Hela ahí, lista para quitarme todo ¡hasta el corazón!

¡Susúrrame Natalia!
Recuérdame tu nombre toda la noche
Y quítame los anteojos, desvísteme el pudor
-¡no, no tengo vergüenza, no de ti!-
Y mátame, mátame otra vez.

Susúrrame Natalia, dime otra vez tu nombre.

Tú, tú y solamente tú

1 comentario »

  1. david dicho:

    que letras son estas …. que a algunas mentes las trasladan a sus propias felices vivencias…. y otras se quedan insomnes como verdes lagunas…. pensando: ay ay como dices eso ..pareciera que tengo dos mentes …. en fin pueden ser mucho mas que letras …. pero si de algo estoy seguro mi amigo es que simplemente son una belleza y voz un poeta ….. con sus dulzuras atormentadas sus ruidos estirados , su viento, sus damas unicas, su pena unica, sus simulacros de nostalgia …. escribe escribe mi camarada que me haces feliz


{ RSS suscribirse para los comentarios en esta entrada} · { URI para TrackBack. }

Dejar un comentario