Trino

Yo:

Quiero darte un beso, ¿puedo?

Ella:

Desierto árido de furia se entrepuso entre nosotros:

Ahí va él, jugando y mintiéndose de día

Como cuando éramos pequeños ¿me recuerdas?

El:

Nadie, nadie que te dé un beso,

Nadie que te piense, nadie que te quiera;

Ay, como cuando éramos pequeños ¿lo recuerdas?

Yo:

Desdén de miel, ¿o de café?

Cuando pienso en los rebollos que mueren

Como cuando crecimos y te fuiste ¿recuerdas?

Días que no son días, parecen días, son horas.

Todo mezclado con azúcar, azúcar de su piel.

Servido en la cintura del azar,

Mezclado con esquizofrenia y alcohol…

Y todo sabe a gloria, todo sabe a eso.

Ella:

Qué empecinados estamos con lo fortuito

Hoy hasta lo miramos como si fuese algo semejante a un cóctel

Y le atribuimos sabor y esencia, como a la gloria.

Yo:

Quiero darte un beso, ¿puedo?

No hay silencio más malévolo que el vacío.

El:

Y quiso entretenerse con cócteles

Y con tactos y con palabras.

Ella:

No hay embriaguez más austera que la que causa tu piel.

El:

Un desierto de ojos nos separó

Y nos olvidamos ¿lo recuerdas?

Yo:

Días que fueron días, parecían horas, eran días:

Yo no creo en el tiempo, tampoco en los días.

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