Tú: Divague de mi ensueño I (ojos)

Busqué, busqué… nunca te vi, nunca te encontré.

Encontré tus ojos:

Grandes y lucidos me miraban muchas veces y otras solo me perdían. Algunas noches, también algunos días, me desquiciaban. Me miraban altanerísimos y después, como si nada, se olvidaban de mí.

Hay que estar loco, para pretender que tantas veces te he visto y no te conozco; o pretender que me has visto cuando aun no te he identificado.

Sé que son verdes, también azules, también negros y también tienen color a miel. Sé que vagan por ahí, sin siquiera preguntar al mundo si tienen derecho a andar, o mirar…, qué sé yo.

Los he visto tantas veces que no sabría enumerarlas, pero sé (y tengo la certeza de) que ellos me han visto y me han criticado.

Ay, cómo me gustan tus ojos, si pudiera enclaustrarlos en un solo rostro, cómo te quisiera oh mujer.

¡No!

Hay que estar loco para enamorarse, hay que estar loco para olvidarte, hay que estar loco para pretender que los he visto siendo yo tan ciego.

Encontré tus ojos, me faltas tú.

Dejar un comentario