Archivar paraJunio, 2008

Me Voy

A ver qué tiene la vida, a ver si me interesa un poco o si al menos me inquieta lo que me pueda restregar la muy maldita.
Quisiera ser normal, me gusta lo normal cuando desencajo en la testarudez del mundo y su arbitrio, ¿cómo es la luna en invierno? ¿Es acaso diferente? ¿Y el sol? ¿Qué tiene él de interesante?
A ver, quiero ver que me ofrece el mundo a ver si me quedo en él y su sonrisa sugestiva, con su asqueroso feriado espiritual y su desencanto enmascarado de belleza. ¿Qué? ¿Qué? ¿Qué?…

Y me mira el sol,
Y la luna de invierno

Todo esta podrido, todo esta perdido
La perfidia de mi hermano
¿Duele?

Y me mira el sol,
Y la luna me calcina
A ver qué me dan hoy
A ver si me conquistan con
Toda esa farsa de esperanza febril
De estar marcado por el olvido

Todo apesta, huele a muerte
La espalda del futuro,

Y me voy, me voy para allá. Acá nadie me quiso. ¿Me emborrachare? Si, con vino de mi propio llanto que hasta ahora no para de llover. Como en julio, mi cumpleaños, que llueven cantaros de infinito, como si el cielo estuviese dolido, como si le hubiésemos dado la espalda. (Y a mí que me gustaba tanto).

Juro y conjuro infinito.
A ver, a ver que tiene él para dar. El mundo ya se probo austero, mentiroso y olvidadizo, como el sol, o la luna, o todos; quizás solo como mi hermano, aquel destructor y sanguinario comedor de paz, antropomorfo del destino y su lucido cabello (¿pero él era todo? Si, lo era… ya no). Ay pobre él –el destino-, devorado hasta el cabello por un ser tan miserable, tan malo y persecutor. Pobre de él (pobre de mí) que no alcanzó a escapar de sus redes.

Já! Ya sé qué es lo que quiero. (Nunca se trató de qué es lo que quiero lo sé, pero el infinito y el mundo no me dan nada. Concluyo que mejor empiezo a desear, a ser ambicioso… es mejor que quedarse sin nada.)

Quiero, quiero, quiero
Quiero un beso de nadie,
Y un pastel de suspiros
Un mar de caricias,
Un mundo de versos
Y un infinito finito
Como las mentiras que son verdades a medias que no son mentiras, o dicen que no son mentiras, pero se parecen a ellas.
Já, lo quiero todo (¿o nada?) no sé, todo menos a ella, ella sobra en nuestro espacio, sí, el espacio del cochino antropomorfo y yo, ella esta de mas, ojalá se fuera y me diera un suspiro encantado con su falta de presencia. Qué lujo… ¿es mucho pedir?

Y me mira el infinito
Lloroso y farfullador

Como me cansé de él
Y también del mundo
Me voy.

Y me voy, me voy mas para allá
Porque acá nadie me quiso.

Hoy no lloro
Porque nieva desquicio en esta tierra,
Y en mi balcón se hizo una sola capa blanca y grande de ira.

Y me voy, más allá, más acá
Da igual, “todo es relativo”dicen,

Más, más, más
Já. Llueve. Llueven cenizas de amor
Cenizas de alboroto y de palabras (las que sobraron)

Me voy, me voy, me voy……
Y me consumiré en la droga de mi abandono
Miraré mi cruz, ay mi hermosa cruz
Me iré hasta ella, porque allá hay lo que pedí.

“Warning sign” bla, bla, bla…
Qué me importa
¡Me voooooooy!

Me voy

Algo de esquizofrenia

Voy cubierto de cinismo
El más siniestro que encontré.

El mar me mira tibio
Y el sol me contempla estupido.

El día corre, el día va
Yo lloro….

“¡despierta!”

Voy cubierto de llovizna
La más suave que encontré.

Ella me mira fría;
Él, me olvida, qué dilema.

El día corre, se va
y pienso…

¡Ay! Cómo me duele el tiempo
Cómo, cómo, cómo
-¿Cómo? No sé.

Voy cubierto, de viento cubierto,
El más galante que encontré, el más galante.

Sueños, poesía, esquizofrenia
Todo viene de mí,
Todo se va de mí
¡Me olvida!
Qué dilema

¡Me duele!
¡Se va!

¿Y el mar, el mar, el mar?
¡Qué lindo!
Quiero beber sal
Un trago de agua,
Sal. El toquecito.

Mar, sal, esquizofrenia
Todo sale de mí
Todo viene hacia mí
¡Me ocupa!
Qué dilema.

Conversaciones (Los que se quedaron)

El:
Se han ido, todos se han ido.
Unos con cabello negro,
Otros de tez morena,
A otros nunca conocí…
… y se fueron, todos se fueron.

Ella:
Qué lindo día:
Brilla el sol, la luna se augura cristalina,
El olvido entraña y el amor ¿…?
¡Pobre amor!

El:
Ya no queda nadie,
Todo se lo llevo el viento:
El viento, el mar, el sol,
¡Qué importa! Al final todo se fue
-también todos- ¡qué lindo día!

Ella:
¿Y esto esperábamos?
¿Que todo se olvide, se vaya… se pierda?
¿Y el deseo?

El:
¿Qué deseo?

Ella:
No sé… ¿había deseo?

El:
El sol brilla, la luna se augura cristalina,
Todo se ha ido;
Unos con tez morena,
Todos se han ido.

Ella:
El olvido entraña ¿y el amor?

El:
Se ha ido con el cabello negro
¡Pobre amor!

Ella:
Todos se han ido,
Qué solos estamos.
Bésame. Sí, bésame.
Como el olvido que nos entraña
Como el día (¡qué lindo está!)
Como la luna que se augura cristalina.
-¿el sol, el mar, el viento?

El:
¿O como un desconocido?
(Porque aún ellos se han ido
-Los desconocidos-).
Envuélveme, cúbreme,
Extráñame, perdóname…
Sí, perdóname,
No como ellos,
Ni como el sol, el mar, ni el viento,
No me dejes, no me olvides.

Ella:
¿La luna? ¡Qué cristalina se augura!

El:
No, no como la luna.

Ella:
¿Y el infinito?

El:
¡Ay! Ahí viene el infinito
Como la luna que se augura cristalina.

Ella:
¿Y el beso?

El:
¿Qué beso?
¡Mi perdón!

Ella:
¿Qué perdón?
¡Mi beso!

El:
¡El infinito!

Ella:
¿Qué infinito?

El:
¡Ese!

Ella:
¿Qué es?

El:
No estoy seguro…
¡Ah! Es negro,
Rozado, blanco, amarillo…
Con mariposas, con jilgueros, flores…
Canciones, versos, poesía…

Ella:
¿Teces morenas y cabellos negros?
¿Sol, mar, viento?
¿Luna que se augure cristalina?

El:
No, eso no.

Ella:
Ay, qué feo infinito.
Viene, viene, viene.

El:
Qué lindo, qué luz.
¿Beso? Sí, un beso.

Ella:
Gracias,
¿Perdón? No, no hay perdón.
No te perdono.

El:
¡¿Qué?!
¡EL INFINITO!

Ella:
Se han ido, todos se han ido.
Unos con cabello negro,
Otros de tez morena,
A otros nunca conocí…
… y se fueron, todos se fueron
Aún el infinito ¡qué feo infinito!

Tú: Divague de mi ensueño I (ojos)

Busqué, busqué… nunca te vi, nunca te encontré.

Encontré tus ojos:

Grandes y lucidos me miraban muchas veces y otras solo me perdían. Algunas noches, también algunos días, me desquiciaban. Me miraban altanerísimos y después, como si nada, se olvidaban de mí.

Hay que estar loco, para pretender que tantas veces te he visto y no te conozco; o pretender que me has visto cuando aun no te he identificado.

Sé que son verdes, también azules, también negros y también tienen color a miel. Sé que vagan por ahí, sin siquiera preguntar al mundo si tienen derecho a andar, o mirar…, qué sé yo.

Los he visto tantas veces que no sabría enumerarlas, pero sé (y tengo la certeza de) que ellos me han visto y me han criticado.

Ay, cómo me gustan tus ojos, si pudiera enclaustrarlos en un solo rostro, cómo te quisiera oh mujer.

¡No!

Hay que estar loco para enamorarse, hay que estar loco para olvidarte, hay que estar loco para pretender que los he visto siendo yo tan ciego.

Encontré tus ojos, me faltas tú.

El lugar que no conozco

Existe un lugar donde mi cuerpo empieza a faltar,
Donde empiezo a perderme, a desvanecer:
Tu cuerpo, el infinito.

¡Inúndame con tu cuerpo,
Hazme dueño de ti o/y tú de mí.
Quiero pertenecerte, jugar con el detalle de tus manos,
La eternidad de tu cabello,
El infinito, toda tú!

Existe un lugar donde ya no soy yo:
Eres tú, mi eternidad, mi principio, mi fin; mi verbo, mi adjetivo.
Existe ese lugar, donde yo termino y empiezas tú.
El lugar que la luz ignora, aquel que no tiene sombra,
Aquel donde sobra el sudor y el placer.

Existe un lugar donde lo erótico
Se desentiende con la perversión,
Lugar donde la fusión comienza a entrepierna y tacto;
Aquel lugar que desconozco de mí mismo;
Aquel lugar donde, si tú no estas, nada existe, nada es…
Ese mismo lugar donde
El gusto y placer se vuelven milagro
Y en su jugueteo atrevido gestan sueño, vida.

Existe un lugar, -yo lo sé-
Donde me vuelvo marioneta de Dios y su doctrina,
El lugar donde mi ser se completa,
Donde puedo vagar cada día y noche.
Un lugar sagrado, donde todo se vuelve secular;
Un lugar donde la razón pierde sazón
Y la locura se vuelve sexo y romance.

Existe un lugar donde te busco y nunca estas,
Donde te pierdes y me pierdes;
Un lugar de flor y mariposa
Donde todo sobra, donde todo falta,
Donde el mundo pugna su dogma,
Loco y enredado dogma:
La belleza. El principio. El fin. Tú.

Luna ladrona

¡Allá está!

Se esconde con las nubes
Y juega con ellas.

Sí, allá la veo.
Revolcándose con el infinito,
Coqueteando con el sol, robándole el encanto.

Tiene de misionera el verbo,
Y de filial el sueño (también el beso);
Es ella toda romance,
Es sueño y bohemia. Es ella.

Allá la vi,
Con su roce altivo
Jugueteando en la noche,
Robándole el encanto,
-Parece de ella don esto de robar encanto.

Luna, luna,
Cómo llueve tu luz,
¿Cómo lograste atestar la bohemia con tu esencia?
Cómo es que te escondes,
Cómo – ¡¿cuándo?!- te robaste tanto augurio
Encantado y enamorado.

Llueven estrellas,
Llueve luz.
Sí, allá está, dirigiendo sin rigor
Y henchida de amor, su loco verbo.

Luna, hermosa luna.
Yo te vi alguna noche que llovía;
Con atavió de cristal te vi.
Desnuda y nutrida de luz
Enseñoreaste mi desdén.
Con tu rostro menguante (sólo un cuarto)
Te volviste tótem de mi melancolía.

Luna, reina de la noche,
Sí, la única que tiene la noche, tú me viste,
Me robaste el corazón,
Y después también el encanto
-mala costumbre que tienes de robar encanto.