A ver qué tiene la vida, a ver si me interesa un poco o si al menos me inquieta lo que me pueda restregar la muy maldita.
Quisiera ser normal, me gusta lo normal cuando desencajo en la testarudez del mundo y su arbitrio, ¿cómo es la luna en invierno? ¿Es acaso diferente? ¿Y el sol? ¿Qué tiene él de interesante?
A ver, quiero ver que me ofrece el mundo a ver si me quedo en él y su sonrisa sugestiva, con su asqueroso feriado espiritual y su desencanto enmascarado de belleza. ¿Qué? ¿Qué? ¿Qué?…
Y me mira el sol,
Y la luna de invierno
Todo esta podrido, todo esta perdido
La perfidia de mi hermano
¿Duele?
Y me mira el sol,
Y la luna me calcina
A ver qué me dan hoy
A ver si me conquistan con
Toda esa farsa de esperanza febril
De estar marcado por el olvido
Todo apesta, huele a muerte
La espalda del futuro,
Y me voy, me voy para allá. Acá nadie me quiso. ¿Me emborrachare? Si, con vino de mi propio llanto que hasta ahora no para de llover. Como en julio, mi cumpleaños, que llueven cantaros de infinito, como si el cielo estuviese dolido, como si le hubiésemos dado la espalda. (Y a mí que me gustaba tanto).
Juro y conjuro infinito.
A ver, a ver que tiene él para dar. El mundo ya se probo austero, mentiroso y olvidadizo, como el sol, o la luna, o todos; quizás solo como mi hermano, aquel destructor y sanguinario comedor de paz, antropomorfo del destino y su lucido cabello (¿pero él era todo? Si, lo era… ya no). Ay pobre él –el destino-, devorado hasta el cabello por un ser tan miserable, tan malo y persecutor. Pobre de él (pobre de mí) que no alcanzó a escapar de sus redes.
Já! Ya sé qué es lo que quiero. (Nunca se trató de qué es lo que quiero lo sé, pero el infinito y el mundo no me dan nada. Concluyo que mejor empiezo a desear, a ser ambicioso… es mejor que quedarse sin nada.)
Quiero, quiero, quiero
Quiero un beso de nadie,
Y un pastel de suspiros
Un mar de caricias,
Un mundo de versos
Y un infinito finito
Como las mentiras que son verdades a medias que no son mentiras, o dicen que no son mentiras, pero se parecen a ellas.
Já, lo quiero todo (¿o nada?) no sé, todo menos a ella, ella sobra en nuestro espacio, sí, el espacio del cochino antropomorfo y yo, ella esta de mas, ojalá se fuera y me diera un suspiro encantado con su falta de presencia. Qué lujo… ¿es mucho pedir?
Y me mira el infinito
Lloroso y farfullador
Como me cansé de él
Y también del mundo
Me voy.
Y me voy, me voy mas para allá
Porque acá nadie me quiso.
Hoy no lloro
Porque nieva desquicio en esta tierra,
Y en mi balcón se hizo una sola capa blanca y grande de ira.
Y me voy, más allá, más acá
Da igual, “todo es relativo”dicen,
Más, más, más
Já. Llueve. Llueven cenizas de amor
Cenizas de alboroto y de palabras (las que sobraron)
Me voy, me voy, me voy……
Y me consumiré en la droga de mi abandono
Miraré mi cruz, ay mi hermosa cruz
Me iré hasta ella, porque allá hay lo que pedí.
“Warning sign” bla, bla, bla…
Qué me importa
¡Me voooooooy!





