Te recuerdo

A veces todo es distinto,
A veces todo es igual…
Y, y a veces todo es nuevo,
Después vuelve a ser igual.

Te quiero pero olvide quien eres,
Te quiero pero olvide lo que pensabas.

Somos tan distintos
Tan iguales, tan raro.

Será que todo vuelve a ser igual
¿O si quizás todo se vuelve nuevo?

Has vuelto. No sé quien soy,
No sé quien soy ni que tengo… ¿algo?

Es que olvidar lo que fuimos yo pretendo
Olvidarme con rencor de todo tu pelo.

Recuerdo pocas cosas de nosotros:
Recuerdo besos, recuerdo caricias,
Cartas y mensajes;
Recuerdo nuestros cuerpos juntos,
Lejos, el erotismo acostumbrado,
Recuerdo que nos amábamos.

Te recuerdo de vez en cuando. Muy a menudo.

Recuerdo que te fuiste,
¡Lo que perdimos!
Todo lo que quizás nunca tuvimos,
Lo que mis soledades han inventado
A causa de tu miserable ausencia:
Mi miseria y desquicio.

Te recuerdo de vez en cuando,

A donde y ¿qué fue? ¿Por qué te marchaste?

A veces recuerdo en silencio
Lo mucho que te quise.

25

¿Cuántas veces dije que te quiero?
No lo sé, ya no recuerdo.

No olvides que te quiero…
Te quise…

Te recuerdo casi constante,
Te escribo cada vez que puedo
Es lo que me queda, lo que ahora va…

No me olvides en la noche.
Yo te recuerdo casi siempre…

He descubierto… junto a tu ausencia…

En el tempestal abrojo de la noche,
En ese abrojo desolado que brota cada noche
Yo siempre te querré, siempre te querré
Aunque ya no te recuerdo.

Soledad (I)

0378-3

Tengo por soledad,
La compañera que tu ausencia deja
Cada vez que te vas.

Tengo por soledad,
El silencio, los minutos, las horas
Que tu no estas.

Tengo por soledad
El cielo y el infierno y el mar y la tierra
Tengo por soledad tus pies y tu cintura,
Mis manos y mis muslos.

Soledad, te tengo por tu ausencia,
Te tengo por silencios; por minutos y horas
Por lágrimas. Por olvido.

Soledad la que tengo
De vez en cuando
Si tu ausencia esta desnuda.
Y si mis manos te cotejan
Con silencio, lujuria.

Soledad hermosa y gentil soledad
Que camina entre ideas,
Que de penas se cree dueña.
Soledad, amante perpetua,
De sangre y ausencia.

Soledad gentil y hermosa soledad,
Algo en mi se muere,
Algo en mi se va, se va.

El viento me grita,
Los árboles me miran,
Y en mi algo se va, se va.

Soledad, no me beses con tu oscuridad desinhibida,
No me rocen tus besos entristecidos,
Quiero quedarme a mirar, si es que acaso hay algo que mirar.
Quiero quedarme a amar, si es que acaso hay algo para amar.

Tú: Divague de mi ensueño I (ojos)

Busqué, busqué… nunca te vi, nunca te encontré.

Encontré tus ojos:

Grandes y lucidos me miraban muchas veces y otras solo me perdían. Algunas noches, también algunos días, me desquiciaban. Me miraban altanerísimos y después, como si nada, se olvidaban de mí.

Hay que estar loco, para pretender que tantas veces te he visto y no te conozco; o pretender que me has visto cuando aun no te he identificado.

Sé que son verdes, también azules, también negros y también tienen color a miel. Sé que vagan por ahí, sin siquiera preguntar al mundo si tienen derecho a andar, o mirar…, qué sé yo.

Los he visto tantas veces que no sabría enumerarlas, pero sé (y tengo la certeza de) que ellos me han visto y me han criticado.

Ay, cómo me gustan tus ojos, si pudiera enclaustrarlos en un solo rostro, cómo te quisiera oh mujer.

¡No!

Hay que estar loco para enamorarse, hay que estar loco para olvidarte, hay que estar loco para pretender que los he visto siendo yo tan ciego.

Encontré tus ojos, me faltas tú.

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.