Hace tiempo que te miro,
Y no sé si es casualidad,
Este pálpito menguante, fruto de ti;
Hace tiempo que vengo menguando,
Por luz, y por casualidad,
Para mirarte, mal habido, ese hábito de no encontrarte.

—-
Es esta noche, la cruel melancolía,
Que llueve un mar de antojos,
Y por no ser acostumbrado a ti,
Me pierdo bajo la luz de mis para-aguas.
Y de todas maneras,
Soy perezoso y poco común,
Pero aun así te quiero, azul, como la lluvia
Y como la primavera.
La, la, la, mi melancolía que tiene en sí su ritmo.
La, la, la, una balada para menguar y descansar.

—
Y ando inventando cicatrices
Y marcas y hazañas
Y luces y esquizofrenias
Y ando inventándome universos de patologías
Para huir de ti, de mi, de este precioso sol de ser nosotros.
Y yo que ando,
Porque no puedo volar,
Me invento mundos,
Sólo para jugar a estar contigo,
Y en invierno y en primavera,
Menta que se ha vendido al chocolate,
Late fortuito el estribillo.

—
Y es por ti, pero sin ti,
Que la poesía existe y es altiva.
Cuánto más, de este mugroso llanto,
He de gozar para alcanzarte
Sin causarte espasmos.

—
Cuelga tu chaqueta,
Tus lirios y violetas,
Que hoy sólo en jazmines dormiremos
Este azar de estar encontrados y perdidos.
Cuelga tus ríos y montañas
La campera de tus crisis
Que por hoy, ¡sólo por hoy!
Tu y yo nos veremos en el parque,
Bajo la lluvia, con las estrellas,
Con los árboles, los peces, la laguna,
El dolor y un solo amor.
Cuélgate tú misma,
Con olor a fruta y luciérnagas
Deja así un rastro, tu figura.

—
un trozo de vidrio
se cayó en la mitad de este vicio.
Yo te miré rezagado
Rendido a ser por ti lo que veo y jamás seré.
Y yo que ando silbando amor
Al universo y la selva de mármol y alcohol
Me pierdo en tu espesura de cristal
Congelado en tu transparencia,
Celeste hito que te construí.

—
Y es una voz del mas allá
Que viene en armonía entristecida.
Una voz de por aquí
Que tiene luz de algarabía.
Nadie me dijo, nadie me instruyó,
Cómo sé quien ser sin tenerte cerca y
Y, y, y, como te debo querer,
Si, cual licor, bebí tanto de ti
Hasta perder toda razón de querer (cliché de recorte retórico).

—
Pasan los días más grandes que las horas.
Minutos que atropellan individuos.
Yo no pienso en el sol
No sé nada del mar
Y de la lluvia sé que es amor
Pasan, sin contar, los segundos,
Fulminantes, seguros y maduros,
Como una guillotina de destinos,
Pasan ebrios de gravedad,
Cabeza y razón del presente
Mueren descuartizadas.

—
Y nos haremos amigos
Como reyes que se han caído
Reyes que bufonean con su espanto,
Reyes patéticos de lo inmensionable
De lo innombrable de lo inimaginable.
Porque tu y yo, esta noche,
Somos aire purpúreo de flores
Somos silencio de enamorados,
Y elocuencia retórica.
Porque tu y yo, esta infinita madrugada,
Seremos diamantes abiertos de par en par,
Luciérnagas de hierba, plenario de lo eterno.

—
Soy yo
o es el universo
Soy yo el que ha visto en el barrio
un olor a verano pasearse descarado
Soy yo
O es el universo
Que miro estrellas caer en el horizonte,
Astros de azúcar que caen cerca de tu pieza
Soles de de malvaviscos que nos miran desde el mar.
Soy yo
O es el universo
Que hoy y siempre llueven flores,
Cántaros de flores
Que mueren sedadas de amor
Por no tener floreros.

—
Estridente,
Que siniestro y cómico
Ver entre las nubes
Un sonido de guitarra
Que se quiebra entre montañas.
Y cómo gimen las melodías
Que se deslizan entre icebergs
Con calor austral
Y trocitos de nieve color a rosa de mar.
Y cómo cantan las cimas
Victoriosas y salvajes,
Rompiendo entre gritos
Cánticos de nubes, llanto de un cielo
En que no estas.
Y cómo llora el mundo entero
Si duermes o escampas
Ese mar de manjar que es él girando
Entorno ti.

—
Búscote llorando
Cual el suelo sucio de cemento
Se ha olvidado del verdor de estar vivo.
Y en la cima de ti
Una marca, infinito ombligo,
Se tragó lo mejor de este idilio.
Búscote llorando
Por el viento y sus manos
Para ver entre sus uñas
Vestigios de tus labios.
